En los últimos cinco años, la tasa de contagio de esta enfermedad de transmisión sexual se duplicó en Chile entre los mayores de 60 años, lo que exige potenciar las estrategias de cuidado y prevención, a través de campañas educativas y cuidado personal.
El paso de los años no implica el fin de la actividad sexual. Por el contrario, en el último tiempo se ha registrado un aumento de la misma entre mayores de 60 años, lo que también conlleva mayor riesgo de contagio de enfermedades complejas, como por ejemplo, Sífilis.
Así lo establece un informe elaborado por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud el cual informó un aumento en la velocidad de contagios de sífilis en nuestro país, en especial entre los adultos mayores.
Durante 2025 se registraron 11.155 casos de esta enfermedad, convirtiéndose en la tasa de notificación más alta registrada en Chile, con 55,2 casos por cada 100 mil habitantes, cifra que representa un aumento de 2,4 veces respecto de la década pasada.
El mismo estudio reveló, además, que la tasa de contagio se duplicó en mujeres mayores de 60 años entre 2021 y 2025.
Esto constituye una evidencia concreta de la mayor actividad sexual que vive la tercera edad y, al mismo tiempo, demuestra la prevalencia de una inadecuada cultura de cuidado y prevención.
¿Qué es la Sífilis?
Consultado al respecto, el académico e investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca Sergio Wehinger, enfatiza que el autocuidado es esencial para prevenir el contagio.
El académico explica que la sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum, que se transmite principalmente por contacto directo con lesiones infecciosas durante relaciones sexuales vaginales, anales u orales.
El académico también enfatiza que el riesgo principal proviene del hecho de que en la gran mayoría estas lesiones pueden ser pequeñas, indoloras o incluso pasar inadvertidas.
Esto puede derivar en que la persona esté infectada y no presente síntomas evidentes, “lo que facilita que la infección siga transmitiéndose”.
“También puede pasarse desde una persona embarazada al feto durante la gestación, produciendo una forma llamada sífilis congénita”, detalla el profesor Wehinger.
El investigador también recalca que esta enfermedad “no se transmite por compartir baños, utensilios o piscinas, ni tampoco por el contacto social cotidiano, sino que se requiere fundamentalmente contacto sexual con una persona infectada”.

Síntomas y Complicaciones
El riesgo de contagio de Sífilis en adultos mayores constituye, de este modo, un problema prioritario de salud pública, pues se trata de una enfermedad que se manifiesta en diferentes etapas con síntomas específicos que pueden causar daños graves si no se tratan a tiempo.
En su etapa primaria, aparece una o varias llagas de forma redonda, firmes e indoloras (llamadas chancros) en el lugar por donde entró la bacteria (genitales, recto o boca).
Estas llagas duran entre 3 a 6 semanas y desaparecen solas, incluso sin tratamiento. Sin embargo, su desaparición no constituye sinónimo de alivio, sino que, por el contrario, son la primera señal de que se requiere atención médica especializada.
En una etapa secundaria, surgen sarpullidos o erupción cutáneas, por lo general en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.
También se presentan llagas verrugosas en la boca o zona genital, fiebre, dolor de garganta, fatiga, dolores musculares e inflamación de ganglios. Incluso puede ocurrir pérdida de cabello en algunas zonas del cuero cabelludo.
A continuación la persona infectada pasa por una etapa latente, que no tiene síntomas visibles, pero en la cual la bacteria sigue activa en el cuerpo.
Ello puede derivar en una etapa terciaria, que se manifiesta hasta años después si la infección no se trató en forma adecuada, y que causa severas complicaciones como, por ejemplo:
- Daños graves en el cerebro (neurosífilis).
- Insuficiencia cardíaca.
- Debilitamiento o deformación en los huesos
- Trastornos en el hígado.
A más largo plazo, esto se traduce en daño permanente al sistema nervioso, ceguera, demencia, colapsos multisistémicos e, incluso, la muerte.
Tratamiento y Prevención
La buena noticia es que se trata de una patología curable lo cual tal como explica el profesor Wehinger, la diferencia de otras infecciones de transmisión sexual, como la gonorrea y el VIH, cuya prevalencia también ha aumentado entre los adultos mayores de nuestro país, en 300% y 5,5%, respectivamente, según reportes del ministerio de Salud.
En el caso de la sífilis, el tratamiento se realiza con antibióticos y la penicilina sigue siendo el medicamento de elección.
Sin embargo, es muy importante que las personas sepan que “curarse no genera inmunidad, pues si alguien tuvo esta enfermedad, puede contagiarse otra vez si vuelve a exponerse”, precisó el académico de U de Talca.
Por ello, es imprescindible reforzar tanto las campañas de educación destinadas a reforzar el autocuidado y la prevención, especialmente entre los adultos mayores, que suelen ser olvidados, debido a que se les consideraba erróneamente como un grupo de bajo riesgo.
Al respecto, el profesor Wehinger enfatiza que “la sexualidad no termina a determinada edad, por lo que la educación, el uso de preservativo y la prevención de las infecciones de transmisión sexual tampoco deberían terminar durante la tercera edad”.
“El uso correcto y constante del preservativo disminuye considerablemente el riesgo, aunque no protege al 100%, porque las lesiones de sífilis pueden aparecer en zonas que no necesariamente quedan cubiertas por el preservativo, por ello, también es fundamental el diagnóstico oportuno”, recalca.
Las autoridades también hacen el llamado a estar atentos a las señales físicas que indican la presencia de la infección en su etapa primaria (llagas en las zonas de contacto sexual) y concurrir de inmediato y sin temor a un especialista, ante la menor sospecha de contagio.
Agradecimientos a Comunicaciones Universidad de Talca